25 sept. 2013

Título y portada

He leído y escuchado con frecuencia que el título y la portada son muy importantes en una novela, de cara a los lectores y, por tanto, a las ventas. 
Supongo que la mayoría de los escritores intentan que esa imagen y ese título que representarán su obra sean dignos de ella y, en consecuencia, resulten atractivos, aunque también imagino que no faltarán aquellos a los que les importe muy poco y apenas intervengan en su elección. 
Si se trata de autores consagrados, muy conocidos, tengo la impresión de que pueden permitirse el lujo, aunque no lo hagan, de prescindir de ello. No me imagino que alguien no compre un libro de Vargas Llosa, por ejemplo, porque la portada no le guste o no le diga nada; pero cuando se trata de autores noveles o poco conocidos me parece que sí se tienen en cuenta esos dos detalles, que son algo más que eso. 
He comentado este tema con dos amigas amantes de la lectura y me decían que el título les llamaba la atención, pero no así la imagen de la portada; de hecho pocas recordaban. A mí me pasa lo mismo: portadas recuerdo pocas. 
De todas formas, trato de que ambos sean bonitos, lo que, claro, es muy subjetivo y me gusta, quiero, una participación directa en su elección: me resulta posible con ediciones carena (con otras editoriales no he publicado nada y no puedo hablar al respecto), muy respetuosa con los escritores.  
En cuanto al título, a veces me viene a la cabeza enseguida y otras, me cuesta más; pero no suelo tardar demasiado en bautizar el texto. Un título que recoja el contenido o algo esencial del mismo. 
La portada ya es otro cantar: ¡uf, qué comeduras de coco!. Le doy más vueltas que un tiovivo y, desde luego, nunca es del gusto de todos, pero esto es lógico. También me gusta que represente la generalidad de la novela o una de sus partes esenciales; pero, pese a que me encanta trabajar con imágenes y hacer composiciones, que me permite hacerme una idea de cómo quedará, me bloqueo a menudo. 
Bueno, me gustaría saber vuestra opinión. ¡Ojalá os animéis a comentar este post!

5 sept. 2013

Novelas sencillas

Creo no equivocarme al afirmar que mis novelas son así, tanto en la forma como en el fondo. ¿Simples? No lo sé; no me atrevo a juzgarlas yo, aunque aquí, en cierto modo, lo hago. 
El lenguaje es casi coloquial: para ejemplo, la que estoy escribiendo ahora en el otro blog, que está narrada en primera persona por una mujer normal, de las que podemos encontrarnos cada día. Y, claro, en nuestra vida diaria solemos emplear palabras corrientes, frases hechas y, en general, nos expresamos de una manera espontánea y común. En la novela de Escribiendo en la red es casi obligada esa forma de escribir, aunque dentro de ella quepan a su vez distintas variaciones, que serán las que, entre otros factores, den calidad o no a la narración. Soy consciente de que la mía no es la mejor, cosa que tampoco pretendo. Tengo mis limitaciones y las acepto, lo cual no significa que no intente, poco a poco, superarme. 
El fondo también es sencillo: nada de argumentos complicados, al menos, de momento. Pretendo entretener y si lo consigo, me doy por satisfecha. No obstante, tengo alguna pretensión más: reflexionar sobre temas que nos pueden atañer a todos, adornados por ese argumento sencillo, que tal vez los oculta y con el que me propongo que los lectores y lectoras pasen un rato distraído. 
"Quiero mi vida" es una novela reivindicativa para los derechos de la mujer y contra la violencia de género. Pero he intentado abordar también cuestiones como juzgar por las apariencias, el perdón, la ansiedad, la amistad, la culpa, la discriminación de clases sociales, el amor y algunos más. Claro, todo ello de un modo somero. 
En la novela de la red trato de tocar la rutina, la amistad, la educación de los hijos, las tentaciones, la culpa,...
En fin, que no pretendo dar clases de nada, ¡solo faltaría!, pero sí llevar a meditar un poco sobre nuestra vida.